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4 min de lecturaEquipo Cifrago

Pagos dentro de apps: qué se lleva la tienda y cuándo puedes cobrar fuera

Las comisiones de App Store y Google Play no se aplican a todo lo que vendas desde una app. La frontera está en qué tipo de producto entregas, y saber dónde cae tu caso decide si pagas un 15 %, un 30 % o la comisión de tu propia pasarela.

Cobrar dentro de una aplicación móvil no es lo mismo que cobrar en una web. No por la tecnología, sino por las reglas: las tiendas de aplicaciones imponen su propio sistema de compra para cierto tipo de productos, y ese sistema tiene un precio muy superior al de cualquier pasarela.

La frontera: contenido digital o mundo real

La regla, simplificando mucho, distingue dos casos:

  • Bienes y servicios digitales que se consumen dentro de la app (suscripciones a funciones, monedas virtuales, contenido desbloqueable): las tiendas exigen su sistema de compra integrada.
  • Bienes y servicios físicos o prestados fuera de la app (un pedido a domicilio, una reserva, una clase presencial, una entrada): puedes cobrarlos con tu propia pasarela, como en la web.

Esa distinción es la que explica que una app de comida a domicilio cobre con tarjeta sin pasar por la tienda, y que una app de productividad tenga que hacerlo por dentro para vender su plan de pago.

Cuánto se lleva la tienda

Las condiciones concretas cambian con frecuencia, así que conviene mirar siempre las vigentes en la documentación de cada tienda antes de fijar precios. Los tramos habituales han sido:

  • Una comisión estándar en torno al 30 % de la compra.
  • Una comisión reducida, en torno al 15 %, para desarrolladores por debajo de cierto volumen anual y, en las suscripciones, a partir del segundo año de permanencia del mismo suscriptor.

Al margen del porcentaje, hay dos efectos que se suelen olvidar: la tienda cobra sobre el precio con impuestos incluidos, y liquida en su propio calendario, que no es el de tu pasarela.

Qué ha cambiado en Europa

La normativa europea de mercados digitales ha obligado a abrir el sistema en la Unión Europea: enlaces de salida hacia el pago propio, tiendas alternativas y otras vías de distribución. Las condiciones económicas asociadas a esas alternativas han ido cambiando y no son iguales en todas las plataformas, así que la decisión de salirse del sistema de la tienda es tan comercial como técnica: hay que hacer el cálculo con las tarifas del momento y con el volumen real, no con el titular de una noticia.

Vender en la web y desbloquear en la app

Cuando el producto sí entra en la categoría de compra integrada pero quieres reducir coste, la vía habitual es vender la suscripción fuera de la app —en tu web— y que la aplicación se limite a comprobar si el usuario tiene acceso. Ahí es donde la comisión pasa a ser la de una pasarela normal, que puedes comparar en la página de tarifas. A cambio, el cliente hace el pago en el navegador, con el coste de conversión que eso implica, y la comunicación de esa opción dentro de la app está sujeta a las reglas de cada tienda.

El permiso de acceso vive en tu servidor

Independientemente de dónde se cobre, conviene separar dos cosas: la compra (un pago, con su recibo) y el permiso de acceso, lo que en la jerga se llama *entitlement*. La app no debería decidir por su cuenta si un usuario es de pago: debería preguntarlo a tu servidor y recibir una respuesta con la lista de permisos activos y su caducidad.

Hacerlo así resuelve de golpe varios problemas clásicos:

  • El usuario cambia de móvil o reinstala y conserva su acceso.
  • Compra en el móvil y usa el servicio en la web con la misma cuenta.
  • Le concedes acceso manualmente por soporte, promoción o prueba, sin tocar la tienda.
  • Un recibo caducado o reembolsado retira el acceso sin desplegar una versión nueva de la app.

Ese es el mismo modelo que sigue el flujo de cobro descrito en cómo funciona un cobro con tarjeta: el pago es un evento, el estado es lo que consultas.

Errores frecuentes

  • Atar el permiso al identificador del dispositivo o de la tienda en lugar de a la cuenta de usuario. Se rompe en cuanto hay dos plataformas.
  • No guardar el histórico de concesiones: cuando un cliente reclama, no hay forma de saber qué tuvo y hasta cuándo.
  • Olvidar los reembolsos: la tienda puede devolver el dinero sin que tu sistema se entere si no procesas sus notificaciones.

En resumen

Antes de integrar nada, sitúa tu producto en el mapa: qué vendes, dónde se consume y qué comisión implica cada camino. Después separa compra de permiso, y guarda el permiso donde puedas consultarlo y corregirlo. Puedes ver cómo se representa todo esto en un panel con datos de ejemplo en la demo o seguir con los artículos sobre pagos en apps.

¿Estás montando suscripciones?

Mira las tarifas y prueba el panel con datos de ejemplo antes de integrar nada.

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