Cómo funciona por dentro un cobro con tarjeta online
Entre que el cliente pulsa «pagar» y el dinero llega a tu cuenta pasan tres cosas distintas: autorización, captura y liquidación. Entender dónde ocurre cada una explica por qué un pago puede aparecer «aceptado» y no haberse cobrado todavía.
Cuando alguien paga con tarjeta en una web, lo que parece un único clic son en realidad tres procesos separados, con actores distintos y tiempos distintos. Confundirlos es la causa más habitual de sustos en contabilidad: un pedido marcado como pagado que nunca llega al banco, o un importe retenido en la tarjeta del cliente que no corresponde a ninguna venta.
Los tres momentos de un pago
1. Autorización
La autorización es una pregunta: ¿este cliente tiene fondos y el banco emisor acepta la operación? El comercio envía el importe y los datos de la tarjeta —normalmente ya convertidos en un token, nunca el número real— y en unos segundos recibe un sí o un no.
Un «sí» no es dinero. Es una reserva sobre el límite de la tarjeta, con caducidad: si nadie la cobra, se libera sola al cabo de unos días. Por eso un cliente puede ver el importe «pendiente» en su app bancaria y no tener ningún cargo definitivo.
2. Captura
La captura es la instrucción de cobrar de verdad lo autorizado. Puede ser inmediata (lo habitual en productos digitales y suscripciones) o diferida, que es lo que hacen muchas tiendas físicas de producto: autorizan al confirmar el pedido y capturan al enviarlo.
La captura también puede ser parcial: si autorizaste 120 € y finalmente envías la mitad del pedido, capturas 60 € y liberas el resto. Lo que no puede hacerse es capturar más de lo autorizado.
3. Liquidación
La liquidación es el movimiento real de dinero desde el banco del cliente hasta tu cuenta, agrupado por lotes y con un desfase de días hábiles que depende del contrato con tu proveedor. Aquí es donde se descuentan las comisiones, y donde una venta de ayer aparece en tu banco como un ingreso agregado que no coincide con ningún pedido concreto.
Quién cobra por el camino
La comisión que ves en tu factura no se la queda una sola empresa. Se reparte, a grandes rasgos, en tres capas:
- Tasa de intercambio: la cobra el banco emisor de la tarjeta del cliente. En el Espacio Económico Europeo está regulada por norma para tarjetas de consumidor, con topes distintos para débito y crédito.
- Tasa de esquema: la cobran las redes de tarjetas por usar su infraestructura.
- Margen del proveedor: lo que cobra la pasarela o el adquirente por el servicio, el soporte y el riesgo.
Cuando compares proveedores, lo relevante no es la tarifa titular sino el desglose completo, incluidos los recargos por tarjetas no europeas, por moneda extranjera o por operación fallida. En la página de tarifas puedes ver cómo se descompone una comisión real sobre un importe concreto.
Autenticación: el paso que puede tumbar la conversión
En Europa, la mayoría de pagos online exigen autenticación reforzada del cliente: además de los datos de la tarjeta, el banco pide una segunda comprobación, normalmente desde su app. Es lo que hace que algunas operaciones abran una pantalla adicional y otras no: existen exenciones para importes bajos o comercios de confianza, y quien decide aplicarlas es el banco emisor, no el comercio.
Ese paso es donde más carritos se pierden, así que conviene medirlo por separado del resto del embudo: no es lo mismo un cliente que no llega al pago que uno que abandona en la pantalla del banco.
Qué falla y cómo se nota
- Autorizado pero no capturado: el pedido figura como pagado en tu tienda y nunca llega el dinero. Suele ser un error de integración, no del banco.
- Capturado dos veces: reintentos mal gestionados tras un tiempo de espera agotado. La defensa es la idempotencia: la misma operación repetida no debe cobrar dos veces.
- Descuadre con el banco: normal si comparas pedido a pedido. La conciliación se hace contra la liquidación, no contra la venta.
En resumen
Un cobro no es un evento, es una secuencia. Si tu sistema distingue autorización, captura y liquidación —y guarda el estado de cada una— sabes en todo momento qué se ha prometido, qué se ha cobrado y qué ha llegado al banco. Es la diferencia entre cerrar el mes en una tarde o pasar tres días buscando cuadres. Puedes ver estos estados sobre datos de ejemplo en el panel de demostración, y seguir con el resto de artículos sobre pagos online.
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